Es una artista senegalesa pionera en el arte del suwer, una técnica de pintura sobre vidrio originaria de Senegal.
Nacida en Rufisque, una ciudad cercana a Dakar, Basine fue la primera mujer en adentrarse en este campo, tradicionalmente dominado por hombres.
Aprendió la técnica en el taller de su padre, Ibrahima Sall, uno de los grandes maestros del suwer. Aunque inicialmente ayudaba en el taller realizando tareas menores, poco a poco comenzó a pintar bajo la guía de su padre.
Tras una pausa en su carrera artística debido a su vida familiar, Basine retomó la pintura en 2002 para ayudar a su padre enfermo y, desde entonces, ha desarrollado su propio estilo dentro de este arte.
Su obra se distingue por la atención al detalle en los atuendos y colores más suaves. Además, innovó al incorporar telas a sus composiciones para darles mayor textura y dinamismo, una técnica que ha sido muy exitosa.
A lo largo de su carrera, ha trabajado junto a su hermano Mamadou Sall, también destacado en el suwer. Juntos han realizado exposiciones internacionales, incluyendo una en Madrid.
Basine sueña con abrir su propia galería en Rufisque y enseñar a los jóvenes la técnica para continuar con esta tradición artística.